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FOTOGRAFÍAS DE ESTEBAN DURAN

La primera vez que publiqué una nota de opinión me sorprendió mucho el recibimiento de la gente y los comentarios de varias personas que compartían la misma insatisfacción con respecto a un evento.

Era la primera vez que hacía una queja pública. Y aunque en general la respuesta a la nota fue positiva, también recibí muchos mensajes que me hablaban de que quejarse esta mal, que debemos ser agradecidos con que lleguen marcas internacionales o que pasen cosas aquí.

Yo nunca dejé de pensar en eso. No logré comprender por qué quejarse está tan mal visto, no entiendo para qué quedarse callado cuando sentimos que alguien falta el respeto a alguien de los nuestros, a nuestro tiempo y dinero. O peor todavía hacer como si no hubiésemos visto ni vivido nada… No lo entiendo, ni lo entenderé. No es cuestión de quejarse nada más, es también saber que sí podemos mejorar y que el siguiente que venga tenga en cuenta las cosas que nosotros también tenemos en cuenta.

Este fin de semana me emocionó mucho ver en redes sociales los diversos comentarios y ganas de hacer sentir opiniones y sentimientos frente a ciertos tratos y organización (o falta de la misma) que se brinda en algunos eventos masivos hacia artistas y público nacional.

Sin duda la escena musical en Ecuador está creciendo. Cada vez hay más festivales, más espacios de difusión y sobre todo tenemos noticias enriquecedoras como el tener bandas y propuestas nacionales como La Máquina Camaleón, Mateo Kingman y Nicolá Cruz en festivales como Lollapalooza y Estéreo Picnic. Sin embargo, siempre quedan deberes por hacer en casa, como es hacer respetar la escena localmente.

Aunque esta nota surja a partir de lo que muchos vivieron en el Nova Sonic, no busca atacar en el mal sentido de la palabra, ya que el objetivo no es dar un nuevo dolor de cabeza a organizadores de eventos (que en muchos casos piensan que se lo evitan bloqueando la sección de comentarios y opiniones de sus redes).  Lo que busca es replicar algunas opiniones que reflejan lo importante que es dar a conocer un punto de vista argumentado. Uno que aunque parezca conflictivo no busca nada más que puntualizar errores para no volver a caer sobre ellos. Nos merecemos respeto y avanzar con pie derecho en la creación de espacios para propuestas independientes locales. Y sobre todo por que sí podemos quejarnos, sin faltar el respeto y haciendo saber los derechos que tenemos. Tanto como seres humanos, como artistas y consumidores.whatsapp-image-2016-10-17-at-12-46-35-1

 

Aquí algunas opiniones que me encontré en las redes y conversando con algunos amigos que me parecen importantes que todos las leamos, las analicemos y creemos nuestras propias críticas y pensamientos.

 

CARLA VERA, opinión del evento

 

Amigos, primero: disculpen que el Nova Sonic haya sacado lo peor de mí en redes.

Segundo, me ha sorprendido leer que aún hay gente que lanza respuestas tan mediocres como “si no te gusta, a verf ponte a hacer un festival”, o “en serio se quejan solo (subrayen solo) porque no hubo baño?”.

Qué indignante saber que el músico local sigue siendo el que menos gana dentro de todos los participantes de la “escena”. Al que peor tratan. Al que le llegan cheques por 400 dólares cada 3 años por sus regalías.

Esto va más allá de la queja Nova Soniquera, también es una invitación para que mis amigos músicos aprendan a exigir buenos tratos. Dejen de tocar gratis. Dejen de hacer caso a eso de “te estoy haciendo un favor promocionándote”. Fuck that. Sin ustedes acá no pasa nada. Se merecen ser valorados por su trabajo. Tratados como lo capos que son. Pagados por sus canciones que rotan en radios…

Yo sé que muchos hacen arte porque simplemente no se imaginan su vida sin música. Yo tampoco me imagino mi vida sin lo que hacen, por eso es turro escucharlos a veces desmotivados, tristes porque acá “es muy difícil todo”. Si ustedes exigen -contraten un manager, un panager, alguien- les prometo que todo empezará a cambiar para todos. Habrá mejores festivales, conciertos, la gente que trabaja con temas relacionados a la música como yo empezará a cobrar también bien por chauchas que son solo las más divertidas de la vida y amo.

Siéntanse merecedores de lo mejor. Saquen el dedo a esas visiones primitivas de algunos pocos productores que siguen pensando que solo lo de afuera es mejor. La música no se ve limitada por las fronteras. La música es expansión.
Emilia Perez, desde los camerinos

Siento que necesito hacer una queja pública de algo que pasa en el país en general. Si bien yo no formo parte de ninguna banda de la escena independiente, he podido estar en muchos festivales con algunas bandas en diferentes organizaciones. Hoy vine al NovaSonic, entre al backstage y para empezar el hecho de que haya una zona para bandas internacionales y otra para bandas nacionales ya deja mucho que desear. Las bandas nacionales tienen tres carpas para compartir, uno de los encargados nos dice “Tres bandas tienen que estar en una carpa”. (En total son 34 personas para compartir esa carpita con dos sillas y una mesa”, a eso le acompaña que en la mañana por mail les dicen “no esperen tanto del catering para las bandas”).
Es una zona en la que ni si quiera hay baños ni agua. Pedimos entrar al baño en la zona internacional y nos negaron la entrada diciendo que ya tenemos los camerinos nacionales, después de tanto pedir nos dejaron entrar con un escolta, no vaya a ser queramos lanzarnos a Vicentico, claro. Ni les cuento como son las instalaciones para las bandas internacionales. Al salir con indignación, reclamamos, la solución de la organización para que dejemos de quejarnos fue decir: “Ya les ponemos una batería sanitaria”.

Lo que quiero decir con todo esto es que es deber de uno hacerse respetar y darse su lugar. No se piden cosas grandes, se pide algo de decencia como por lo menos una botella de agua. Parece que el respeto debió venir adjuntado en el Ride Técnico de las bandas antes de venir al festival. El mensaje no es únicamente la crítica a la organización, pienso que las bandas nacionales están al mismo nivel de las bandas internacionales, si no alzan la voz cosas como estas van a seguir pasando porque dejamos que producciones internacionales nos vean por abajo del hombro cuando debería ser al mismo nivel o quizás más alto.

 

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Carlos Espinosa, músico

 

Creo que realizar festivales de música es genial, es un deleite cultural y artístico que últimamente se ha dado en varias ciudades del mundo. Creo que a la mayoría de nosotros nos encanta invertir nuestro dinero en cultura, música, arte y por supuesto festivales; pero hay una línea que diferencia entre realizar un festival y hacer un evento netamente por interés comercial. Esa línea no es delgada, es muy visible. Si pensaron que el Novasonic era una mala copia de un festival de música independiente pues no se equivocan.

 

Más allá de los problemas técnicos que puedan surgir. Se sintió la falta de consideración a quienes son su principal fuente de supervivencia y su verdadera utilidad, es decir los actores que hacen estos eventos posibles: los asistentes. Los que pagaron 150 dólares por entrar a vivir una experiencia de festival y no tuvieron un trato que se destaque ni en servicios, ni en comodidad, ni en expectativas de shows como lo que se promocionó.
Realmente se puede notar cuando en un festival no le da importancia ni a la cultura, ni la música, ni el arte y lo que está como primer plano es el dinero.

 

A nosotros como músicos nacionales nos dieron el peor trato. Nos dejaron a un lado en una carpa de 4 por 4 donde habían dos sillas y debían ser ocupadas por más de 20 personas. No había comida, no había agua, no había baños. Para conseguir esto nos toco tratar de entrar a los grandes camerinos de bandas internacionales como si fuésemos fans enamorados de Hoobastang. El guardia del camerino le dijo a su colega, “acompáñale al baño y después lo sacas por las mismas”… De los peores trato que hemos recibido…

Un momento después los organizadores tuvieron una solución, nos colocaron una batería sanitaria literalmente junto a nuestra carpa.

 

 

Esteban Durán, asistente

En un festival donde se supone que el ambiente es una fiesta, la gente se dormía. Si no habían foodtrucks no se salvaba el festival, ya que fue ahí donde se concentró la mayor cantidad de gente. La idea de hacer un “festival” no es lo mismo que un concierto, su comportamiento es diferente. No había ambiente para interactuar, por lo que era mejor quedarse “guardando” puesto en el stage principal.

No se presentaron dos bandas anunciadas en el cartel y lo comunicaron demasiado tarde, cuando los rumores y los chismes ya habían causado malestar. Mientras que a las bandas locales cero apoyo, ni agua les dieron. Como habiente no había lugar donde “sentarse” o “estar cómodos” las carpas eran muy pequeñas, y en el momento de la lluvia colapsaron. No se había considerado la cantidad de asistencia, ni la calidad de las misma carpas que tenían filtraciones. La gente que logró conseguir un espacio dentro de las carpas se mojó igual o peor, mientras los guardias buscaban mejor resguardo de la lluvia y otros aprovechaban para mejorar su localidad.

Siendo en el Bicentenario se pudo prevenir con un mejor uso de los espacios, incluso se pudo haber pedido permisos para parqueaderos. Así se tenía más posibilidades donde esperar que pase la lluvia.

La falta de previsión se sintió incluso en la falta de cerveza, hubo gente que compró varios tickets para tratar de ganar tiempo, en lugar de hacer dos filas; ellos se quedaron con los tickets en la mano. La cerveza se acabó a las pocas horas. Muchos sentimos que nos trataban como “kermese” en el proceso de comprar, todo era doble trabajo.

Finalmente, se sintió la falta de bandas locales en un mejor horario.  La mayor parte de la gente fue a las 20h00 y eso hace que la promoción de propuestas nacionales sea simplemente un discurso más, y el motivo del porqué festivales como este no se llenan.

 

 

Ivies Flies, opinión del evento

 

Algo que si que vale la pena resaltar en medio de un fin de semana bastante conflictivo para la producción de shows en Ecuador es ver que el público se queja!!! Si señor!!! Así se avanza. Si eres un consumidor de música, de arte, de festivales y sabes que estás haciendo una inversión personal al asistir porque todo esto te engrandece y sabes que además tu aporte te hace parte, hace que estas cosas sucedan y se desarrolle la industria de los buenos espectáculos y al final no te dieron lo que te ofrecieron pues sí: Hay que quejarse , hay que poner el grito en el cielo y que te devuelvan tu dinero ! Se debería demandar legalmente si es necesario !
El público en Ecuador ya no come cuento y está reclamando por recibir cada vez más nivel de producción y mejores contenidos en los espectáculos a cambio del dinero de su entrada !
Salud por eso !
Abajo la mediocridad !

Respeto a las bandas locales !
Respeto al público !

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A las personas organizadoras del festival, les hemos extendido una invitación para realizar una réplica de sus opiniones y/o respuestas al respecto. Los mantendremos al tanto en caso de tener respuestas.

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17:56

 

Comunicado oficial de Nova Sonic. Dar click aquí