La contaminación textil en Ecuador y su burocracia

Hoy por hoy cualquier persona que se interese por conocer cuál es el impacto mundial que tiene la industria de la moda a escala social, ambiental y política; puede tener una idea con solo hacer una búsqueda general en Google. Incluso, se puede encontrar tanta información que puede ser confusa. (Aquí algunos de los lugares que les recomendamos para tener datos más precisos. Fashion Revolution, GreenPeace, ONU).

 

 

Sin embargo, si se hace una búsqueda sobre la situación específicamente en Ecuador, la información es muy escasa y dispersa. La mayoría de la información viene de procesos particulares, especialmente de tesis académicas. Así, por ejemplo, llegamos a Juan Andrés Portilla y su titulación de Máster en estudios socioambientales de la FLACSO, en la que se enfocó en investigar el rol del Municipio como regulador del desempeño ambiental, en el Distrito Metropolitano de Quito: en el caso de las descargas líquidas en el sector textil. Y que nos permitió tener un panorama más claro sobre el funcionamiento de los tratamientos de aguas residuales a escala nacional guiándonos al encuentro con otros profesionales relacionados a estos estudios en el Ministerio de Ambiente y en el sector agua de un  multilateral de crédito y que mantendremos anónimos en esta nota.  A través de todos ellos podemos presentarles un panorama general de la problemática del impacto textil, en este caso, el agua. 

 

 

En el Ecuador no se cuenta con cifras oficiales del impacto ambiental del agua, menos en rubros más específicos como el textil. Como cifra, no oficial, algunos estiman que tan solo entre el 30 y 40% de las aguas residuales del país están siendo tratadas. El resto, entre el 60 y 70% se descarga sin ningún tipo de tratamiento a cuerpos de agua. Es complejo tener la cifra clara, ya que cada municipio es el encargado de llevar a cabo sus regularizaciones y estudios, así como sus resultados. 

Dentro de un marco institucional el manejo y flujo de la información es complicado por la injerencia de organizaciones como la Secretaría del Agua (SENAGUA), Ministerio de Medio Ambiente (MAE), Municipios, entre otros.  (Recientemente la SENAGUA Y MAE, se fusionaron).

 

Entre las varias alertas que se encuentran bajo este funcionamiento es que de fondo, el tratamiento de aguas residuales

no es un tema prioritario en la agenda política.

Cada Municipio hace lo que considera que debe hacer y la investigación constante sobre la calidad del agua tampoco está en sus actividades inmediatas. El hecho de que cada institución maneje diversas responsabilidades, es una metodología que puede facilitar ciertos temas operativos, pero que también genera más dispersión en la gestión, ya que el MAE no revisa las plantas residuales y los Municipios no le dan hincapié al trámite tampoco.
(CASO. Uno de nuestros entrevistados destacó el trabajo y gestión del Gobierno local de Vinces en la provisión de servicios básicos. Y del que mencionó que lamentablemente, se lo reconoce más por haber instalado un letrero turístico en la ciudad. )

Existen registros de que en zonas que se caracterizan por la producción de denim, textiles y curtiembre como es el caso de Pelileo, Atuntaqui y Cotacachi generan aguas residuales sin tratamiento, en las que además de visibilizarse agua de colores sintéticos también se ha encontrado la presencia de plomo que hace que sea prohibida para el consumo humano y de riego de campo. En estos casos la injerencia legislativa es crucial, ya que la implementación de soluciones formaría parte de la preservación de tradiciones y costumbres de dichas zonas. 

Un ejemplo de la gestión que se debe realizar es que las plantas de manejo de aguas residuales sean creadas en función a los elementos que deben depurar. Ya que que no existe en el país un manual o norma del manejo de aguas residuales o industriales que incluya el remover el color y manejo de metales pesados, por ejemplo. Nuevamente, eso queda a cargo de cada consultor y/o Municipio; así como su decisión de publicar o no los resultados de sus análisis.

Otra opción también es que cada empresa, proyecto y/o emprendimiento se encargue de manejar el proceso de sus aguas textiles como lo han hecho empresas como Pinto que tiene su propio plan de manejo de aguas residuales. 

El proceso de desarrollar soluciones no solo depende en insistir y presionar a las industrias sino también en preguntar y solicitar información clara y pública del estado e impacto ambiental de las industrias nacionales (Eso incluye otras industrias relacionadas a la explotación de recursos naturales). Realizar diagnósticos y visibilizar resultados es lo único que nos ayudará a proponer soluciones que realmente estén pensadas en cambiar algo que, evidentemente no puede continuar así.  

Desde el ciudadano todos destacan la relevancia de hablar, solicitar y pedir información clara así como soluciones institucionales más conscientes. Actualmente puede ser que no se encuentre información detallada de la problemática, sin embargo, no es noticia que la problemática existe. Un ejemplo de eso es el río Machángara en la ciudad de Quito que a vista y conocimiento de todos está contaminado y continúa contaminando. Entonces como ciudadano ¿Qué es lo que puedo hacer? Hablar, compartir, difundir; hacer notar que esto es importante para nosotros y que por fín entre en la agenda política como prioridad.