CONTEMPLAR PARA CREAR

Siempre me ha llamado mucho la atención las personas que veo dibujando en una especie de trance en medio de museos, naturaleza, ciudades… Admiro mucho su concentración, su capacidad de estar en su propio mundo atendiendo al más mínimo detalle de su paisaje sin dejarse invadir por lo que sucede a su alrededor. 

No siempre se tiene la suerte de poder ver el resultado de su obra. Muchas veces es un diario visual; personal, pasional, íntimo. Cuenta el tiempo de un proceso introspectivo, un respiro que se toma para desarrollar la posibilidad de ver en la capacidad de observar y sentir a través de trazos honestos. 

Tener la oportunidad de ver esas páginas y apreciar cada uno de sus trazos es una invitación que se hace desde el corazón. Y esa es la sensación con la que se queda después de visitar la muestra de Gabriel Perez Mora-Bowen en la galería de CASA KIKI, curada por Gabriela Moyano, de +ARTE GALERÍA. 

Aquí se puede recorrer por varias obras que Gabriel ha realizado en diferentes tiempos y lugares, distintas instancias en las que ha explorado el ser. Obras desde el 2015, por ejemplo; en las que en un proceso de fotografía de doble exposición explora el ánima a través de la naturaleza y el cuerpo femenino en las que se hace referencia a la psicología analítica de Carl Gustav Jung que alude a «las imágenes arquetípicas de lo eterno femenino en el inconsciente de un hombre, que forman un vínculo entre la consciencia del yo y lo inconsciente colectivo, abriendo potencialmente una vía hacia el sí-mismo».​ 

Una vía, que es propia de cada individuo, pero que Gabriel tiene la sensibilidad de recrear a través de sus obras, como lo que hace en una serie de dibujos que realizó en su convivencia en Japón durante el 2020. Ya sea en lápiz o en tinta, él traza árboles, jardines, templos que son la huella del paso del tiempo y lo que nosotros hacemos con él.