Un legado de ritmos y una voz que nos invita a movernos por la naturaleza.
FOTO: MORE CARDONA
Haber nacido y crecido en las faldas de un volcán moldea el carácter de una manera especial; más aún cuando se trata de un territorio milenario, atravesado por energía, identidad y espiritualidad. Muy Tranquilo, el proyecto musical de Martín Balseca, nos recuerda el ritmo y el latido de una montaña: el Ilaló.
Su proyecto lleva más de diez años activo. Martín comenzó como DJ en matrimonios y bautizos, y hoy es artista y productor de Incendio Forestal, su nuevo disco. Durante este recorrido, su propósito se ha mantenido intacto: servir a las personas a través de la música y, al mismo tiempo, estar al servicio de ella.
“A mí me gusta que la gente recuerde moverse. Eso la ayuda a estar aquí, presente”.
Para Martín, la música también es una herramienta para sanar y recuperar su propia voz: no solo como artista, sino como mensajero. Su búsqueda va más allá de sonar bien. Sus letras y composiciones son cartas escritas con ritmo a nuestra historia y a un legado musical atravesado por sonoridades afro y tropicales.
Incendio Forestal reúne a más de una docena de músicos vinculados a distintas culturas y tradiciones musicales. Entre ellos está Tomás Carabalí, de Chalguayacu, Ibarra, uno de los últimos hojeros del Ecuador, con la habilidad de hacer música utilizando hojas; Tito Ponguillo, maestro de la música afroesmeraldeña; y Sebastián Oviedo, guitarrista de música tradicional ecuatoriana. Juntos construyen una propuesta cargada de memoria colectiva y de una energía que moviliza.
VALENTINA GACHET. FOTO: SIMÓN RIBADENEIRA
Sus presentaciones logran transmitir esa misma energía. Desde una puesta en escena que invita a participar de un ritual colectivo, Valentina Gachet —en los coros— se encarga de sahumar y sostener la ceremonia de Incendio Forestal. Mientras tanto, Daniel Betancourt —director de Gaiteros de Tierra Alta— lleva al escenario parte de esa diversidad musical a través de la percusión, las voces, el rondín, el saxofón, las maracas y la gaita. Martín dirige y coordina la música, el mensaje y el movimiento.
DANIEL BETANCOUTH FOTO: SIMÓN RIBADENEIRA
Sus letras son también una invitación a movilizarnos: una alerta rítmica que reclama un alto al fuego frente a la violencia ejercida contra la naturaleza.
Muy Tranquilo convierte la pista de baile en un espacio de presencia y conciencia. Con ritmo tropical, nos recuerda que mover el cuerpo también puede ser una manera de escuchar, recordar y defender el territorio.
FOTO: SIMÓN RIBADENEIRA
OTROS MÚSICOS QUE PARTICIPARON EN INCENDIO FORESTAL
Daniel Betancourt — composición, voz y percusión Valentina Gachet — coros, escenografía y ritualidad Fernando Aramis — composición y músico de sesión Sebastián Rubiano — composición, bajo y voces Camilo Urbano — maestro de la tradición afrocolombiana Dewis Pernet — maestro de la tradición afrocolombiana Ulianoth Daza — maestro de la tradición afrocolombiana Carlos Valencia — compositor, intérprete, vocalista, percusionista y marimbero de Esmeraldas Yasuní Siwayllus — cantante y compositora Tito Ponguillo — maestro de la música afroesmeraldeña Sebastián Oviedo — guitarrista de música tradicional ecuatoriana Tomás Carabalí — uno de los últimos hojeros del Ecuador, originario de Chalguayacu, Ibarra Alexandra Cabanilla — coros Claudia Nevada — coros Isabella Balseca — coros y voz principal en la sección cantada por niñxs de “Alto al fuego” Darío Lastra — bajista quiteño especializado en el ritmo de la bomba del Chota David Sur — intérprete en “Alto al fuego”
IMAGEN Y FOTOS DE MUY TRANQUILO
David Sur — gráfica Óscar Salas — dirección creativa Simón Ribadeneira — fotografía José Carrión — fotografía y voces