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Cuando se piensa en moda, para muchos, lo más común es pensar en Europa; Paris, Milán, Londres y en representación de América; Nueva York. Son referencias que están arraigadas después de ver todos los medios de comunicación en cada una de estas semanas de la moda contándonos sobre cómo están imponiendo tendencias o por la longevidad de sus marcas, que de hecho han marcado momentos importantes en la historia de la moda.

Siempre ha sido común buscar revivir grandes marcas o referentes históricos de la moda para sentirse más cerca de ella. Una muestra de eso: querer revivir la firma de Paul Poiret, una marca que ha quedado rezagada hace casi un siglo atrás y que para cualquier persona que ha estudiado historia de la moda, sabe el indiscutible peso que ha tenido en firmas contemporáneas. (link)
La moda siempre ha tenido esta característica de mirar atrás, de vivir en el pasado; pero es en este presente que se comienza a cuestionar esta constante tendencia. Recientemente en el MOMA de Nueva York se cuestionaba en una de sus últimas muestras del 2017 si la moda es moderna o no, analizando a través de archivos e indumentaria de hace 100 años.(link)

Aunque las respuestas pueden ser complejas, desde los ojos que las ven o las analizan, hay algo que me ha resultado muy refrescante, y es escuchar las palabras: Crear-Re Crear-Pensar-RePensar-Adaptar- Re Adaptar.

La primera vez que las escuché fue en un video de introducción y recibimiento a la feria de tendencias e insumos de Inspiramais (link), y el motivo de nuestra visita a Sao Paulo. Desde entonces no las dejé de escuchar en ninguna conferencia o stand de feria. En cada espació era definitivamente palpable la manera en la que Brasil ha tomado su estética y sus propuestas de manera auténtica y propia.

Para ellos no se ha tratado de no mirar referencias europeas, de hecho están presentes en cada uno de sus informes de tendencias. Lo que realmente los identifica es su fortaleza y sensatez de pensar en función a sus realidades.

Escuche una y otra vez decir: “nosotros no tenemos estaciones como las tienen en Estados Unidos o Europa, no necesitamos crear ni consumir en función a ellas”, decía el diseñador e investigador Walter Rodrigues.
Lo que muchas veces he escuchado como un gran problema, que ha trabado el desarrollo en la moda ecuatoriana, en Brasil ha sido uno de los ejes para crear propuestas pensadas, re pensadas, adaptadas y re adaptadas a su estilo de vida y sus necesidades.

 

Más allá de las innovaciones que encontré en diseños extremadamente funcionales, ligeros y utilitarios es el fondo de cada uno de ellos lo que más caló. Cada idea o propuesta ha surgido de un momento, emoción o contexto propio. Desde los colores y sombras de sus atardeceres se generan gráficos para estampados y cada elemento está conectado a sus referencias de arte, muebles y búsquedas emocionales que llegan a lo físico después de haberse preguntado para sí mismos ¿Qué es lo que necesito ahora? Una pregunta bastante sencilla, que en ella misma retorna a la base principal de todo, cuando en la moda no era necesario mirar pasarelas o revistas para tener una idea propia de lo que somos y somos capaces de llevar sobre nuestra piel como un extensión propia y cultural.

Por eso es muy común encontrar equipos de investigación local que trabajan en empresas para acompañar en el proceso de creación según el análisis local de sus realidades con una visión de identidad. Un método e ideología que comienza a mirar a horizontes más amplios con el objetivo de ampliarse en la región en busca de ser nosotros quienes nos miremos a nosotros mismos por inspiración, para Crear-Re Crear-Pensar-RePensar-Adaptar- Re Adaptar.

“Los latinos tenemos todo el potencial de crear y vivir de eso… únicamente si creamos y cobramos por eso”.

Walter Rodrigues.