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La decisión de crear un blog no es sencilla y menos si realmente deseas comprometerte con la idea. Recuerdo con claridad el día que decidí dar vida a Lifestyle KIKI. Tenía poco tiempo de haber regresado al país, después de haber cumplido mi sueño de especializarme en Comunicación y Marketing de Moda en el IED de Barcelona. No me olvido de todas las ganas que tenía de trabajar en una empresa donde pueda crear nuevos proyectos, ensamblar una marca o simplemente poder aportar con todo lo conozco y llevo como aprendizaje.

Pero como ha pasado a muchos, regresar al país es como chocar con una pared una y otra vez. Por más que te plantees los mejores sueños, la realidad siempre golpea, y bueno, digamos que estamos en un país en el que el mundo empresarial pretende recrear todas las campañas que ve en Youtube pero sin invertir y peor aún sin pensar en algo propio. Así que me canse y pensé en todos esos espacios digitales que leo y veo a diario. Busqué algunos en Quito y al no encontrarlos me pregunté, ¿y si dejo la vergüenza de lado y me animo a ponerme uno? A esa pregunta poco a poco se sumaban más dudas como:

Alguna vez escribí en un par de revistas. Pero redactar como tal no es algo que me va.

Siempre me ha gustado conocer gente diferente. Estar en sus espacios, saber un poco más de ellos y las cosas que les gusta.

No tengo una cámara de fotos, y no soy fotógrafa.

Me puede gustar la idea, pero no niego que me da vergüenza.

No tengo el presupuesto.

Así como ciertas cosas me entusiasmaban había otras en las que yo era mi primera opositora. Pero bueno, para acortar el cuento, al final me decidí como un reto y una meta personal de poder hacer algo independiente, algo en lo que creo, que disfruto y que me emociona.

En más de un año, por medio de KIKI, he tenido la oportunidad de conocer gente encantadora. Desde artistas, hasta gente común y corriente que disfruta su día a día siendo diferente. Y así mismo, he conocido más personas apasionadas de tener un sitio web donde a modo de diario personal, comparten contenidos de su interés, actualizados con frecuencia.

A todas ellas y ellos les tengo una particular admiración. No es sencillo dedicar tu tiempo libre y exponerte abiertamente en un espacio que tiene tantas gratificaciones como críticas. He conversado con algunas personas sobre esto. Algunas se emocionan, otras están “cansadas de tanta huevada”, otras validas mierda, otras polémicas, otras muy críticas y decepcionadas (incluso ofendidas) de la “situación” del mercado de la moda ecuatoriana y sus “bloggers”.

En realidad, sí hay muchas cosas que creo que tenemos la obligación de mejorar. Cuando pienso en esto, siempre tomo como punto de partida una frase que una de mis profesoras repetía todo el tiempo: “una cosa es que te guste la moda, y otra es que quieras trabajar en ella”.

A lo que voy es que creo que todavía nos falta tener un concepto claro, algo que queramos ser y proponer, pero sobre todo poner todo nuestro empeño en hacerlo bien. Creo que estamos en un momento importante, con gente que ha demostrado su gusto por la moda y con gente que quiere trabajar en ella. Con personas comprometidas a dar todo su tiempo e incluso invertir su dinero en crear nuevos espacios y propuestas para diseñadores emergentes hasta profesionales que apuestan por propuestas estéticas trabajadas y pensadas en moda. (Algunos de ellos los podemos encontrar en los espacios de entrevistas de KIKI). Hay un momento en el que está surgiendo una comunidad relacionada a la moda. Como en cualquier inicio, existen muchos ensayos y por ello, muchos errores. De aquí, se desprenden las preguntas, ¿qué tan permisivos debemos ser? ¿qué tan críticos debemos ser? ¿cómo podemos aportar?

A partir de este “boom” de bloggers de moda, he escuchado muchas cosas. Me apenan mucho los malos comentarios. Por un lado, porque me siento parte de esa comunidad en la que hay un trabajo, un esfuerzo y muchas ganas de crear algo bueno. No digo que tener las ganas sea suficiente. En este tiempo, he agradecido mucho los mensajes de “me gusta tu blog” o “mira esto que encontré te puede gustar”, así como los de “esta palabra está mal escrita”, “por favor corrige ese o tal dato”, las conversaciones con amigos que son críticos, argumentados y honestos que me brindan opiniones para mejorar, e incluso las indirectas (bien directas) de odio profundo a lo que hago.

El mensaje que quiero dar es que realmente hay algo importante que está pasando en nuestro entorno. Y como comunidad debemos ser organizados y críticos. Cada uno tiene el derecho de escoger lo que lee, qué seguir y qué no. Si realmente deseamos construir algo creo que solos no podemos y menos si concentramos nuestras energías en acabarnos los unos a los otros.