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El restaurante koreano Galbi (link) es de esos lugares que Quito guarda en sus pequeñas calles. No hace mucho los encontré caminando por el sector de la Portugal y Eloy Alfaro y desde entonces ya perdí la cuenta de las veces que he ido a comer ahí.

Desde la esquina de la calle Juan de Dios y Portugal se puede ver una pequeña puerta color turquesa que resalta entre tanto gris. Al entrar los ojos bailan al sorprenderse del tamaño del local, que desde fuera puede engañar. Es una de esas casas con un ventanal hacia el Pichincha y con un balcón al otro lado de la calle.

No importa donde te quieras sentar, en todas partes recibes una gran experiencia. En una tarde de frío es recomendable sentarse cerca de la ventana, ver la niebla caer sobre el Pichincha mientras se consume un Raymun, una sopa hecha con fideo (muy similar al Ramen); eso les calentará por dentro y los llenará de un sabor concentrado de especies conjugadas en equilibrio para una gran experiencia.

Pero si estas en  uno de esos días de calor y lo que se necesita es comida fresca hay mucho que escoger. Desde bebidas que además de verse increíbles saben deliciosas y ligeras como la limonada de la casa hecha a base de vegetales nutritivos y shot de limón, o un té chai que les recordará a las lámparas de lava de los 90s al ver como todos sus ingredientes se mezclan progresivamente y en la medida precisa mientras se lo toma.

Estás bebidas pueden ser combinadas con sus alitas de pollo crocantes por fuera y suaves por dentro como se debe, pero sin duda uno de mis favoritos son los gua bao, unos sándwiches hechos con un pan que pone a experimentar los sentidos. Desde que lo agarras con la mano su textura es algo que sorprende. Es muy suave y de alguna manera esponjosa; una sensación deliciosa al momento de mezclarla en la boca con los sabores que hayas escogido, uno de mis favoritos; el de tocineta con especies asiáticas.

También tienen increíbles opciones vegetarianas, perfectas para consumirlas en una de sus mesas de terraza. Los bibimbap; un cuenco de arroz mezclado con varios vegetales por encima. Mientras se lo come se puede combinar distintos sabores con la textura ideal del arroz. Se lo puede acompañar de salsas que van desde cero hasta muy picante para los que se atreven. Aquí no puedo opinar mucho, ya que no consumo ají :/ .

Este es un lugar en el que te escapas de la cuidad sin salir de Quito. Cada vez que entro ahí siento estar en un espacio tranquilo en el que la atención es muy cercana. Si van varias veces como yo lo he hecho cada vez es más cariñosa. Te hacen sentir muy bien en su trato y con su comida. Sin duda muy recomendado de visitar.