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POR: Teo Monsalve

Desde que tengo memoria la idea del paraíso me ha llamado mucho la atención. Siempre me pregunté ¿cómo sería ese espacio? , ¿por qué yo no podía visitarlo? Y lo parecido que se hacía en mi cabeza a los paisajes y lugares que he tenido la oportunidad de ver en Ecuador. Criado en una cultura católica, la relación que he tenido con imágenes sacras e ideas religiosas es amplia, son parte de una identidad de la cual uno aprende a desapegarse, sin embargo en el universo visual quedan marcados ciertos iconos que se manifiestan desde el subconsciente. La historia del arte de mi país ha sido fuertemente influenciada y relacionada de primera mano con la iglesia. Los procesos de conquista tuvieron un enfoque tremendo en la evangelización de las naciones indígenas y para lograr esto se emplearon innumerables métodos de sincretismo, donde en un lenguaje de códigos se incluyeron simbologías étnicas para poder conquistar sus credos y su cosmovisión.

 

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Paraíso Perdido” es un grupo de obras que dialogan con conceptos y representaciones de este espacio imaginario. Desde el “Jardín de las delicias” del Bosco, pasando por el poema épico de John Milton (“El paraíso perdido”), las comunidades utópicas soñadas en los 60´s y las realidades alternas en las que se entra a través de plantas sagradas. Esta exposición abre distintas conversaciones e inquietudes que se han manifestado en la historia occidental y se replantean desde la contemporaneidad.

Bailarina

 

Adán y Eva es una apropiación de la famosa obra de Alberto Durero, a través del uso del color estas figuras se liberan. El color a lo largo de toda la exposición representa vida, partiendo de las teorías cromáticas donde gracias a la luz podemos ver color se crea la metáfora, donde hay luz, hay vida y donde no hay luz no hay vida, hay vacío. Así se va formando un lenguaje de códigos que pueden ser leídos a lo largo de la muestra. En esta pieza en particular el color fluye de diferente manera en los cuerpos. La figura femenina tiene un flujo más orgánico y armonioso, las formas curvas sugieren la fisonomía de un cuerpo suave. Por otro lado en la figura masculina existen tensiones en la yuxtaposición de los colores generando otro tipo de soluciones pictóricas. De esta manera se resalta la diferencia entre sí, sugestivamente se ve la separación de género en las figuras. Es una energía distinta la que atraviesa estos cuerpos que vistos en conjunto se complementan y se liberan el uno del otro. Así estos personajes icónicos empiezan a personificar otra serie de valores, muy ajenos a los que planteaba Durero. Las obras originales son mucho más altas y son iconos del canon clásico, sus figuras son altamente estilizadas y derrochan virtuosismo en su ejecución. La apropiación se rige por otras leyes, un uso salvaje de color resalta el espíritu de adhesión a lo orgánico, sus anatomías se vuelven ficticias y nos llevan a pensar en vida, ya no son los culpables del Pandemónium, son los libertadores, los que nos hicieron humanos, los que nos dieron la vida y la libertad de brillar con luz propia.

Ballena

Los animales que encontramos en este paraíso perdido son bestias gigantes y por primera vez en mi práctica la mayoría de animales son extranjeros. La fauna que he trabajado para muestras anteriores han sido principalmente animales que forman parte de los ecosistemas ecuatorianos. En esta ocasión los animales representados son en su mayoría ajenos al mundo americano, un elefante, una ballena y un gallinazo barbudo, seres con los cuales tener contacto por estas tierras es casi un acto mágico. Dentro de este espacio los animales se asemejan a las bestias imaginarias del Bosco en el Jardín de las Delicias. En esta obra el maestro holandés retrata animales como elefantes o rinocerontes los cuales no habían sido vistos en Europa desde épocas romanas, estos existían en la memoria y en el imaginario colectivo, eran seres de los que se conocía a través de la tradición oral y el mito. En mi paraíso estos seres reemplazan sus anatomías por composiciones biomórficas que se visibilizan en sus cuerpos, están lejos de la lógica de la historia natural y más bien se asemejan a visiones generadas por estados alterados de conciencia. Nuevamente usando el color y la pintura abrimos un paréntesis de la realidad y vemos con ojos y percepción fresca estos seres que nos llegan a la emoción.

 

Una de las piezas centrales de esta exposición es la obra titulada “Vida” (2017). Es un homenaje a las comunidades en resistencia que sobreviven en la Amazonia. La forma de vida de estos grupos es lo más similar a lo que se plantea en el paraíso bíblico, un edén natural donde el hombre y la naturaleza viven en armonía. La realidad actual es muy distinta, estos grupos están amenazados por la colonización de su tierra, las petroleras y el narcotráfico han reducido su territorio en una gran parte y están en peligro de extinción étnica y cultural.

 

2.Gallinazo barbudo

 

Por estos motivos utilizo una composición que dialoga con la pintura histórica, una primera línea de batalla que resiste, que está parada en la puerta de su casa (la selva) para defenderla con la vida, ya que su mundo es ahí y su cosmovisión entera depende de los fenómenos que se dan en este territorio. Llena de simbología y códigos “Vida” es una pintura multifacética que nos invita a leerla de distintas formas.

 

“Danza” es una obra que nos habla de una dimensión de tiempo fuera del plano antropocéntrico, Es una suerte de cartografía de la emoción, una visualización de lo que se siente al bailar o lo que siente quien baila. Movimiento y color capturados en un registro visual. Danza no habla de un sujeto específico, ni tiene un género definido, es liquid@ y va mutando. No es un retrato, se asemeja más a una alucinación o una memoria, memoria borrosa de una noche de baile, es la impronta que queda marcada de la experiencia en uno.

Remembranza

 

Así “Paraíso perdido” toma forma de viaje o ritual, un espacio que nos saca de la cotidianidad, una instalación que abre diálogos con el color, la forma y el espíritu. Ideas que no se quedan estáticas y que avanzan de la mano del hombre y de la mujer a lo largo de su paso por la tierra. También es una muestra que plantea interrogantes: ¿era el paraíso un lugar?, ¿es el paraíso un estado? Y finalmente ¿algún día experimentamos algo que se le asimile?

¿Dónde poder ver paraíso perdido?

La Ideal ( José Tamayo N24-260 y Lizardo García, 170523, Quito)  —> link aquí
Inauguración: Jueves 20 de Julio a las 19:00 está abierta hasta el jueves 26 de julio
Intervención músical: Grecia Albán y Matías Alvear
Performance: Sofia Barriga, Adriano Tammone